La Colina de Zaman - H. P. Lovecraft
La gran colina crecía junto al antiguo pueblo, un precipicio contra el final de la calle principal; verde, alto y arbolado, mirando oscuramente hacia el campanario en la curva de la carretera. Durante doscientos años se oyeron rumores sobre lo que sucedió en esa ladera rechazada por el hombre: historias de un ciervo o pájaro, extrañamente mutilado, de niños perdidos cuyos familiares ya no esperaban encontrar. Un día, el cartero no encontró ningún pueblo allí, no se volvió a ver a su gente, ni a sus casas; desde Aylesbury llegaron curiosos para mirar; sin embargo, todos acusaron al cartero de loco por decir que había visto los ojos glotones de la gran colina y que sus fauces estaban abiertas.