La guadaña - Robert Bloch Despues de que los niños crezcan y se trasladen, una nueva criatura acude a tu casa. Su nombre es Muerte. Viene sin los llantos de un infante, y no hará que estés despierto por la noche ni exigirá diariamente tu atención. Pero, de alguna manera, sabrás que ha venido para quedarse. Y sigue creciendo, haciéndose más grande y más fuerte a cada día que pasa, mientras tú te haces más pequeño y más débil. Tarde o temprano tendrá lugar la inevitable confrontación…, y cuando eso suceda, tú serás quien tenga que marcharse. Ross escribió estas líneas la mañana de su sexagésimo quinto cumpleaños, y luego las hizo a un lado. Estaba cansado de escribir sobre la Muerte con M mayúscula. Como autor de fantasía había contribuido lo suyo a dramatizar la mortalidad del hombre, y era difícil encontrar un acercamiento nuevo al tema. Demasiados escritores habían agotado la idea: la Muerte como ángel, la Muerte fijando una cita en Samarra, la Muerte de vacaciones, la Muerte atrapada en un árbol, la Muerte errad…