Los desterrados - Ray Bradbury

Los desterrados - Ray Bradbury
LOS OJOS DE LAS BRUJAS eran de fuego y de las bocas les salía un aliento de llamas. Inclinadas sobre el caldero probaban el líquido con palos grasientos y dedos huesudos. —When shall we three meet again In thunder, lightning, or in rain?[1] Las brujas bailaban tambaleándose en la playa de un mar seco, viciando el aire con sus tres lenguas, y calcinándolo con el brillo malévolo de sus ojos de gato. —Round about the cauldron go; In the poison’d entrails throw… Double, double toil and trouble; Fire burn, and cauldron bubble![2] Las brujas se detuvieron y miraron a su alrededor. —¿Dónde está el cristal? ¿Dónde están las agujas? —¡Aquí! —¡Bien! —¿La cera amarilla está bien espesa? —¡Sí! —¡Arrojadla en el molde de hierro! —¿La figura de cera está lista? El muñeco goteó como una melaza entre las manos voraces. —Atravesadle el corazón con la aguja. —¡El espejo, el espejo! Sacadlo del saco del Tarot. Limpiadle el polvo, ¡mirad un momento! Se inclinaron sobre el cristal con los rostros blancos. —Mirad, mirad, mira…