La antigua senda - H. P. Lovecraft
No hubo mano amiga que me ayudara La noche que encontré la antigua senda Sobre la colina, cuando creí descubrir Los campos que embrujaban mi espíritu. Ese árbol, aquel muro: los recordaba bien, Y todos los tejados y bosquecillos Eran familiares a mi mente, como si los hubiera visto poco antes. Adivné que sombras se moldearían Cuando la perezosa luna ascendiera Tras la colina de Zaman , y supe Cómo se iluminaría el valle poco después. Y cuando la senda subió, alta y agreste, Y parecía perderse entre los cielos, No temí lo que pudiera ocultarse Tras aquellas laderas informes. Caminaba decidido mientras la noche Se tornaba pálida y fosforescente; Los tejadillos de una casa lucían Espectrales cerca del escarpado camino. Allí estaba el conocido letrero: "Dos millas a Dunwich", la visión de los campanarios y tejadillos asomó delante de mí diez pasos más arriba... No hubo mano amiga que me ayudara Cuando me topé con la antigua senda, Cuando crucé la cima y descubrí Aquel valle de ruina y desolación; Tras al co…