La durmiente - Edgar Allan Poe
A la medianoche, en la casa de junio, suave y bruna, Permanecí de pie bajo aquella mística luna. Un vapor embriagante, somnoliento, Exhalaba sobre el valle su encantamiento, Fluyendo gota a gota, suavemente, Sobre la cresta calma del monte, Robaba el delicado sopor musical De aquel profundo del valle universal. El romero crece sobre la tumba, El lirio corre sobre la marea; Envolviendo la niebla aérea, Y las ruinas descansan juntas. ¡Mirad! Semejante al Leteo duerme el lago, Un reposo sin tregua en su mundo soñado; Y del sopor consciente no quiere despertar, ¡Toda la belleza duerme! Allí donde sueña Irene, Sola con su destino. ¡Oh, Dama brillante! ¿Puede ser real Esta ventana abierta hacia la noche? Los aires furiosos, desde la copa de los árboles Ríen a través del trémulo cristal. El aire descarnado, camino del hechizo, Atraviesa la habitación con paso herido; Ondeando las cortinas violentamente -Tan terriblemente- Abatiendo el frío marco cerrado, Donde tu alma durmiente yace oculta. Por el suelo y sobre los gas…