El pozo y el péndulo - Edgar Allan Poe

El pozo y el péndulo - Edgar Allan Poe
Los impíos torturadores aquí se enfurecen durante  mucho tiempo. Sangre inocente, satisfecha por la nao, lo alimentó. El país espera ahora, la cueva funeraria ya está rota, La muerte, donde la vida y la salud eran terribles,  están abiertas. (Cuarteto compuesto para las puertas de un mercado  que ha de ser erigido en el emplazamiento del Club de los Jacobinos en París.) Sentía náuseas, náuseas de muerte después de tan larga agonía; y, cuando por fin me desataron y me permitieron sentarme, comprendí que mis sentidos me abandonaban. La sentencia, la atroz sentencia de muerte, fue el último sonido reconocible que registraron mis oídos. Después, el murmullo de las voces de los inquisidores pareció fundirse en un soñoliento zumbido indeterminado, que trajo a mi mente la idea de revolución, tal vez porque imaginativamente lo confundía con el ronroneo de una rueda de molino. Esto duró muy poco, pues de pronto cesé de oír. Pero al mismo tiempo pude ver… ¡aunque con qué terrible exageración! Vi los lab…