Los ojos de Lina - Clemente Palma

Los ojos de Lina - Clemente Palma
El teniente Jym de la Armada inglesa era nues­tro amigo. Cuando entró en la Compañía Inglesa de Vapores le veíamos cada mes y pasábamos una o dos noches con él en alegre francachela. Jym había pasado gran parte de su juventud en Norue­ga, y era un insigne bebedor de wisky y de ajenjo; bajo la acción de estos licores le daba por cantar con voz estentórea lindas baladas escandinavas, que después nos traducía. Una tarde fuimos a despedirnos de él a su camarote, pues al día si­guiente zarpaba el vapor para San Francisco. Jym no podía cantar en su cama a voz en cuello, como tenía costumbre, por razones de disciplina naval, y resolvimos pasar la velada refiriéndonos histo­rias y aventuras de nuestra vida, sazonando las relaciones con sendos sorbos de licor. Serían las dos de la mañana cuando terminamos los visitan­tes de Jym nuestras relaciones; sólo Jym faltaba y le exigimos que hiciera la suya. Jym se arre­llanó en un sofá; puso en una mesita próxima una pequeña botella de ajenjo y un apa…